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9 de Febrero de 2012
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Realmente desprolijo

Los reality show no dejan de ser un caso jugoso, a pesar de que llevan ya varios años en el aire y de que han dejado de ser una novedad, se han expandido por todo el mundo, a través de las versiones locales o las retransmisiones de los más famosos, en varios países. Pero también los “personajes” que entran en ellos son otro elemento a exprimir.

Hace algunos días, Ciryl Jacquet (en la foto), un joven español de 30 años, debió abandonar “La vuelta al mundo en directo”,  emitido por  Antena 3, al descubrirse que en 1994, siendo un adolescente de 15 años, había matado a sus padres.


Según las leyes españolas, los menores criminales, cumplen su pena hasta llegar a la mayoría de edad (18 años) y luego son liberados. Es el caso de Jacquet, que a los 18 cumplió sus tres años de reclusión y salió en libertad.

El 1º de agosto de 1994, el adolescente Ciryl Jacquet mató a su madre, dándole tres balazos, y pocas horas después a su padre, al que dio siete balazos, según sus propias declaraciones en aquel entonces, en las que agregó que era víctima de reiterados maltratos.

La difusión de esta información, llevó a la producción a “sacar del juego” al joven, que fue seguido de su novia, que también participaba del mismo.

Entrevistado en un programa de televisión de un canal de Madrid, Jacquet dijo sobre su salida de “La vuelta al mundo en directo”, que “No te dejan retomar tu vida, no te dejan abandonar el pasado. Eso es lo que ocurrió”, a lo que en otro pasaje agregó que “No voy a decir más nada, ni dar más pie a esta bola de nieve. Mi pasado es mi pasado y se terminó”.

Más allá de reseñar la situación, parece conveniente esbozar dos apreciaciones, sobre Jacquet y sobre el reallity en cuestión.

Por una parte, no es consistente que alguien que se expone ante millones de personas a través de la televisión, se moleste porque se sepan cosas al respecto suyo, aún siendo estas privadas, en el entendido de que la lógica de este tipo de “entretenimiento” generalmente radica en “desnudar” las intimidades.

Por otra, parece increíble que un antecedente de esta magnitud se le haya pasado por alto a la producción en la etapa de casting de participantes. No digo que ello necesariamente tuviera que ser motivo de descalificación, pero sí, que antes de empezar a “jugar” tendrían que haber sabido cabalmente, quienes eran los que “jugaban”.

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