Joven británica vende su alma a la televisión

La semana pasada comentábamos en este mismo blog un caso sucedido en un reality show español, en el que un joven fue sacado del juego por poseer antecedentes penales. Es ese post referíamos a una situación por lo menos curiosa; por un lado, la producción del programa no tenía conocimiento de tamaño hecho, y por otro, el chico reclamaba privacidad en una entrevista por televisión, después de exponerse por voluntad propia a millones de personas.
Ese caso es insignificante, frente a otro, que sucede en Inglaterra. En ese país, Jade Goody (en la foto), una joven que en 2002 participó de la versión británica de Gran Hermano, a través del cual logró popularidad, escribió y vendió su autobiografía, y lanzó una marca propia de perfumes, está viviendo sus últimos días frente a las cámaras de televisión.
La joven, de 27 años, que en diciembre pasado anunció a través de la televisión y los diarios británicos, que tenía cáncer de cuello de útero, hace sólo unos días apareció de nuevo, calva por el tratamiento de quimioterapia, diciendo que estaba muriéndose.
Ayer, Goody se casó en una ceremonia, por cierto televisada, con su novio, que se encuentra recluido en una cárcel.
Al respecto de la joven y de la situación en particular, fue consultado el mismísimo primer Ministro Gordon Brown, quien dijo “Creo que todo el país estará preocupado y ansioso por su salud.”Por su parte, el reverendo David Wilkinson, del St John’s College en la universidad de Durham, señaló que “Es una mujer brillante que ha aprovechado las oportunidades que nuestra cultura le ha dado. Creo que dice algo de la cultura occidental, donde la presión está sobre el individuo. Una cultura que vive sus esperanzas y temores a través del medio televisivo”.También Adrian Monck, responsable de periodismo en la City University London, dio su opinión al respecto. Dijo dobre Goody, que es “intelectual y culturalmente fascinante, e irresistiblemente emotiva”, a lo que agregó que “Ha sido creada por la telerrealidad y supongo que el modelo de fama es claramente moderno en la forma en que ha surgido”. El especialista esbozó sí una crítica al tratamiento que los medios dan al caso “…es anticuada la forma en que lo sacan los tabloides, alimentados por la televisión.”La sola noticia asemeja el caso a la entrega por capítulos de un melodrama barato, con la única variante es que se trata de algo real que acontece en la ficción de los medios de comunicación, especialmente a través de la televisión. El aderezo final lo ponen la mayoría de los comentarios y análisis al respecto.
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