Trastorno de Gilles de Latourette: más común de lo pensado

El “trastorno de Gilles de Latourette”, como se conoce al trastorno de tics crónicos, lleva ese nombre por quien lo describió en 1885. Considerado hace unas décadas un trastorno infrecuente, ahora se sabe que no lo es tanto: una persona en 2.500 lo presenta en su forma más severa, y una en 800 lo sufre en forma parcial.
El más severo de los trastornos de los tics comienza en la infancia, con una sintomatología muy variada, que se puede agrupar en: tics motores, fonatorios y manifestaciones del comportamiento. Los tics motores pueden ser simples (rápidos, automáticos, sin un sentido aparente, como el pestañeo) o complejos (más lentos, representan un movimiento con sentido, como arreglarse el pelo, morderse el labio, etc). Lo más común es que se empiece con tics simples, y luego se vayan agregando tics complejos.

