Irán endurece sus acciones con los defensores de los derechos humanos

La policía iraní cerró el domingo las oficinas del Círculo de Defensores de los Derechos Humanos, en Teherán, dirigido por la premio Nobel de la Paz del año 2003, Shirin Ebadi (en la fotografía). La medida se enmarca en el endurecimiento que las autoridades iraníes están teniendo hacia las organizaciones que defienden los derechos humanos.
“El cierre de nuestras oficinas sin orden judicial es un acto ilegal y protestaremos”, dijo Ebadi, que estaba en el lugar en el momento de la irrupción policial. Las oficinas fueron cerradas “por decisión de la justicia” porque el grupo no tiene la autorización del Ministerio del Interior “para realizar actividades”, informaron fuentes gubernamentales.
Los agentes acordonaron el barrio y luego entraron en las oficinas, solicitando a los miembros del Círculo que “evacuaran el lugar sin resistencia”. No explicaron el motivo del cierre. El Círculo se preparaba para organizar una ceremonia con motivo del 60° aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El Círculo de Defensores de Derechos Humanos -fundado por un grupo de abogados, entre ellos Ebadi- denunció recientemente el empeoramiento de la situación de los derechos humanos en Irán.
En los últimos meses, varias militantes feministas fueron condenadas a penas carcelarias por haber reclamado la igualdad entre hombres y mujeres. Hace 15 días, las confiscaron el pasaporte de autoridades una militante iraní pro derechos humanos, Nasrin Sotudeh, que pretendía viajar a Italia a recibir un premio de una ONG. Además, de han multiplicado las penas de muerte contra menores que cometieron un crimen antes de los 18 años de edad.
Diversos grupos de derechos humanos criticaron la acción de la policía iraní, que “genera preocupaciones sobre un intento más amplio por silenciar a la comunidad de derechos humanos de Irán”, dijeron en Estados Unidos y en un comunicado conjunto Human Rights Watch y la Campaña por Derechos Humanos en Irán.
Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch, consideró que “el cierre no es sólo un ataque contra Shirin Ebadi y sus colegas, sino contra la totalidad de la comunidad internacional de derechos humanos, de la cual ella es una integrante influyente e importante”.”Las autoridades iraníes deben permitir la reapertura del centro e investigar por qué fue allanado en primer lugar”, concluyó.
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