Periodista fue condenada por rebasar un cordón policial en España

Una periodista española fue multada en 600 euros, tras ser considerada culpable de una falta de orden público, por desobedecer a un agente y rebasar el cordón policial colocado luego de que explotara una bomba en el campus de la Universidad de Navarra, el 30 de octubre pasado.
Según explica la sentencia, al llegar al lugar, la periodista se identificó como tal ante un agente de la policía, quien le indicó que no podía rebasar el cordón formado por una cinta y varios policías, si bien poco después el agente vio que la mujer “no se encontraba en la zona y pudo divisarla justo entrando al edificio central”.
El agente corrió tras ella y la encontró cuando ya salía del edificio en el que había estallado el artefacto “dando vueltas por la zona del hall, a escasos metros del foco de la explosión, mientras ella hablaba por el teléfono móvil haciendo una conexión en directo”.
La sentencia declaró probados los hechos como constitutivos de una falta de orden público. La denunciada asegura que “no existió una orden clara y terminante que le impidiera desplazarse por el lugar del que tuvo que ser evacuada y que todo se debió a la precipitación del momento”.
El fallo argumenta que las declaraciones “han dejado claro que existió una orden clara, concreta y contundente” hacia la joven “no sólo de que no podía rebasar la zona acotada con una cinta, sino de por dónde debía circular”. Según el juez, la actitud de la reportera significa “un evidente desprecio al principio de autoridad que los agentes representan” y “provocó un riesgo intolerable hacia su persona y hacia la del agente que tuvo que salir corriendo en su busca”.
Tras conocer el fallo, la periodista anunció que lo recurrirá, explicando que, el día de los hechos, tras explicarle su condición de periodista a los policías, uno de ellos le indicó por dónde debía continuar. Según ella, siguió la indicación hasta llegar a una valla que se encontraba en el centro de un paso pero que “no cubría el ancho de la vía”, por lo que continuó.
Allí encontró una puerta que estaba abierta y la atravesó, pero al notar que no había nadie adentro salió “extrañada” al exterior y fue entonces cuando se encontró con el agente que le recriminó el haber accedido hasta el lugar, por lo que le pidió disculpas.
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