El Movimiento sin Tierra de Brasil, sus 25 años, las críticas y las defensas

El Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil cumple 25 años, y lo hace en medio de fuertes críticas por su accionar histórico, pero especialmente por sus últimas actividades.
A fines de febrero la organización mató a cuatro guardias privados de una hacienda al nordeste del país, en medio de una acción de ocupación.
Sobre el hecho, la coordinadora del MST Marina dos Santos dijo a la agencia AFP que “Pistoleros armados contratados por el hacendado apalearon a una familia y algunos reaccionaron para defenderse”.
A pesar de las explicaciones de dos Santos, el asesinato ha tenido condenas desde distintos sectores, recibiendo incluso la del propio presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, que dijo que. “Es inaceptable la disculpa de legítima defensa para matar a cuatro personas. La justicia tendrá que asignar la verdadera responsabilidad”.
También la iglesia católica, a través de su Comisión Pastoral de la Tierra, expresó su desaprobación; pero la mayor crítica provino del presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien estimó “ilegal” la asignación de fondos estatales para financiar asentamientos de campesinos del MST, otorgados desde que Lula es presidente.
Según datos difundidos por la ONG Contas Abertas, el gobierno de Lula ha otorgado financiación a distintas organizaciones nucleadas en el MST, por 49,4 millones de reales (20 millones de dólares).
Aún teniendo en cuenta las críticas y las desaprobaciones desde distintos sectores hacía esta última acción como a los 25 años de historia del MST, sus acciones de ocupación y los movimientos económicos en su entorno, la organización “ha tenido una importancia clave en el avance de la reforma agraria” en Brasil, según explicó a la agencia, el especialista Bernardo Mançano, profesor de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), quien señaló además que las críticas se explican por “un enfrentamiento entre dos modelos, el del MST por una agricultura a pequeña escala, y el del agronegocio”.
Por su parte, el profesor Denis Rosenfield, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y crítico de la organización dijo a la agencia internacional que “El MST no ha conseguido que sus asentamientos sean productivos”.
Mientras tanto, el MST anunció que “Continuaremos realizando ocupaciones de tierra” par presionar por la reforma agraria.
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