Parlamento de Luxemburgo logró legalizar la eutanasia

Gracias a la aprobación de una ley que redujo los poderes del monarca de Luxemburgo, ese país se transformó ayer en el tercero de la Unión Europea (UE) en legalizar la eutanasia, después de Holanda y Bélgica. A partir de la modificación de la Constitución que realizó el Parlamento, el soberano ya no tiene la capacidad de “sancionar” las leyes para que sean válidas, sino que sólo las “promulga”.
Fue así que el propio Gran Duque Enrique (en la fotografía), que se oponía al cambio, tuvo que promulgar la nueva ley que dice que a partir de ahora “no se sancionará penalmente y no dará lugar a ninguna acción civil por daños e intereses el hecho de que un médico responda a una petición de eutanasia o asistencia al suicidio”.
Según lo informado por la agencia AFP, el citado texto había provocado en diciembre pasado la oposición rotunda del gran duque, que amenazó con no firmarla debido a sus convicciones católicas. Entonces el Parlamento luxemburgués debió modificar la Constitución y reducir los poderes del soberano para eludir sus y la consiguiente crisis institucional. La reforma, más allá de ser una respuesta a esta situación concreta, pretende hacer evolucionar a Luxemburgo hacia una monarquía puramente protocolar.
Luxemburgo es entonces el tercer país de la UE en legalizar la eutanasia. Holanda y Bélgica lo hicieron en 2002, aunque bajo ciertas condiciones. En España no está autorizada, pero la ley reconoce a los enfermos el derecho a negarse a recibir cuidados médicos. Además, el tema está previsto en la agenda del gobierno.
Italia y Francia prohíben la eutanasia pero autorizan una forma de ayudar a morir. En Suiza, en cambio, un médico puede suministrar una dosis mortal a un enfermo terminal que quiera morir, con la condición de que sea el paciente e que ingiera por sus propios medios el medicamento. En Grecia, Rumania, Irlanda y Polonia, cualquier forma de eutanasia o muerte asistida está prohibida.
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