A los 78 años, murió el dramaturgo británico Harold Pinter
Harold Pinter, célebre dramaturgo británico, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005; murió en Londres el miércoles, a los 78 años de edad, tras una larga batalla contra el cáncer.
“Él fue un grande”, declaró Antonia Fraser, su segunda esposa. Y agregó que fue para ella “un privilegio vivir con él durante 33 años” y que “nunca será olvidado”.
Tras publicar en 1957 su primera obra, “La habitación”, Pinter comenzó una carrera en la que escribió 29 piezas teatrales, más de 20 guiones de cine, infinidad de trabajos radiofónicos y televisivos, poesía, ensayos, una novela y relatos cortos de ficción. Algunos de sus títulos más reconocidos son: “La fiesta de cumpleaños” (1957), “El guardián” (1959) y “Retorno al hogar” (1964).
El escritor ganó numerosos premios, como la Legión de Honor de Francia y, este mes, el título de Doctor Honoris Causa otorgado por la Central School of Speech and Drama de la Universidad de Londres. Pero entre todos se destaca el Premio Nobel de Literatura en 2005.
La Academia Sueca reconoció al autor por sus “obras, en las que descubre el precipicio que hay detrás de los balbuceos cotidianos y que irrumpe en los espacios cerrados de la opresión”. Pinter no pudo asistir a la ceremonia de entrega en Estocolmo por recomendaciones médicas, pero grabó su discurso. En él, como venía haciendo en los últimos años, criticó duramente la guerra de Irak, al Reino Unido y Estados Unidos.
“La invasión de Irak fue un acto de bandidos, un acto de flagrante terrorismo de Estado que demostró un desprecio absoluto del concepto de normativa internacional”, dijo. El dramaturgo aprovechó la ocasión para pedir el procesamiento del presidente de George W. Bush y de Tony Blair por crímenes de guerra.
Famoso por su compromiso político de izquierdas y su pluma contestataria, abrazó durante su vida otras causas como el desarme nuclear, la defensa de Cuba frente al embargo estadounidense y el rechazo del bombardeo de la OTAN en Serbia en 1999.
Pinter se describía a sí mismo como “dramaturgo, director, actor, poeta y activista político”. Poco amigo de quienes recaían en un exceso interpretativo de sus obras, dejó dicho que su vida literaria no fue más que “una vida de placer, desafío y entusiasmo”.
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