Estudian la relación entre el autismo y los nacimientos prematuros

En Estados Unidos realizaron un seguimiento a 988 niños nacidos muy prematuramente, más de tres meses antes de la fecha de parto estimada, encontrando nuevas evidencias que vinculan los nacimientos prematuros con el autismo.
A los 2 años, los niños fueron examinados usando un método de control en el que se evalúan 23 conductas que indicarÃan la presencia o no de autismo, aunque no es considerado un diagnóstico definitivo. Generalmente, el diagnóstico de la enfermedad no se produce hasta los 3 años.
Según lo informado por los investigadores al Journal of Pediatrics, estos niños resultaron ser entre dos y tres veces más propensos a mostrar signos de autismo a la edad de dos años, en comparación con otros pequeños de la misma edad nacidos en la fecha esperada.
Los partos prematuros están asociados a una larga lista de riesgos para la salud del bebé, como retraso mental, parálisis cerebral, problemas pulmonares y pérdida de la visión y la audición.
Dado que estos bebés tendrÃan ciertos problemas de desarrollo no vinculados con el autismo que podrÃan generar resultados positivos en el examen de control, los investigadores luego excluyeron a los niños con dificultades motrices, visuales y auditivas. Incluso después esta selección, el 16 por ciento obtuvo resultados positivos sobre posible autismo.
Al excluir también a los niños con problemas cognitivos que se creÃa no estaban relacionados con autismo, alrededor del 10 por ciento de los pequeños nacidos prematuramente todavÃa obtenÃa resultados positivos en la medición.
âEl mayor riesgo encontrado en estos niños no estarÃa causado directamente por el nacimiento prematuro, sino que es posible que lo que sea que cause el autismo en un niño también lo lleve a nacer antes de tiempoâ; explica el doctor Karl Suban, de la Escuela de Medicina de la Boston University y el Centro Médico de Boston, responsable del estudio.
Los desórdenes del espectro autista aparecen en la niñez temprana y perjudican las capacidades de comunicación e interacción con otras personas. Sus causas aún no están claras y los expertos señalan que podrÃan existir factores genéticos y ambientales. Cerca de uno de cada 150 niños estadounidenses padece un desorden de este tipo.
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