Un ecologista estadounidense demuestra que otra vida es posible

Dave Chameides (conocido como Dave Sostenible), un fotógrafo ecologista de California, tiene un serio compromiso con el medio ambiente. Desde el 1° de enero de este año no saca los desperdicios de su familia a la calle, y su vida diaria es un muestrario de cómo se puede vivir de otra manera, de forma más saludable y con respeto por el mundo que todos habitamos.
Chameides, de 39 años, vive en Los Ángeles, a pocas calles de Hollywood. El hombre recicla su basura o la acumula en su sótano. Quiere demostrar que es posible reducir la basura cambiando los hábitos de consumo de la familia y asegura que hasta ahora los resultados han sido increíbles.
En lo que va del año, los desechos de la familia -Dave, su esposa y sus dos hijos- totalizan unos 15 kilogramos, lo que significa 200 veces menos por persona que un estadounidense medio.
Para Chameides, los envases se convirtieron en esta experiencia en la verdadera pesadilla y dice que ha logrado reducirlos comprando arroz y zanahorias por kilo, tomando agua de la cañería y acudiendo con sus propias bolsas a hacer sus compras de verduras y frutas a la feria semanal del barrio.
“Con la comida aún no es tan serio, pero los DVD y los juguetes para los niños vienen en embalajes indeseables. Uno los paga al comprar y los vuelve a pagar al deshacerse de ellos” a través de los impuestos que van a las empresas recolectoras de basura, resaltó el ecologista.
Los desechos orgánicos, como las cáscaras de las frutas, las verduras o los huevos, van a parar a una gran caja plástica en la que se transforma en un abono natural. En su depósito también hay una canasta con desechos peligrosos o tóxicos como bombillas, pilas, un filtro de aceite de un automóvil y el disco duro de un computador. La familia usa paneles solares para obtener electricidad para una parte de su casa y su automóvil funciona con aceite de freír usado.
“Como productos más frescos, ahorro dinero, apoyo a la economía local, para mí vale la pena”, dice Chameides, convencido de que todo esto es posible sin sacrificar calidad de vida.
Se acerca la Navidad y con ella mucha basura de regalos, Dave y su esposa han encontrado una divertida solución: envuelven los regalos en ropa, de esa forma los niños reciben dos regalos en lugar de uno y al parecer les encanta.
El 1° de enero de 2009, Dave llevará toda la basura acumulada en su sótano a Hartford (Connenticut) para exponerla en el Museo de la Basura.
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