La crisis no deja lugar a la apertura sexual

Jeffrey Weeks, profesor de sociología de la South Bank University de Londres, cree que las personas se vuelven “más conservadoras” en sus comportamientos sexuales durante los tiempos de crisis económica. Según su teoría, ante la inestabilidad financiera, se buscaría “una certidumbre”, por eso las posturas “más fundamentalistas” en materia sexual ganarían terreno.
El sociólogo ha explicado que, como contrapartida, en las épocas de bonanza económica adviene una relajación en las costumbres, permitiéndose una mayor apertura hacia los comportamientos sexuales diferentes de los tradicionales y las formas familiares alternativas.
“El moralismo es el mayor enemigo” de una sexualidad sana, en la que lo importante no es el tipo de actos que se practiquen, sino la asunción de la responsabilidad que estos conllevan y el respeto mutuo y de los demás, ha dicho.
El sexo se vuelve algo controvertido “cuando lo negamos” o “se rechaza”, y por eso “cuánto más se adoctrina más se invita a las personas a rebelarse”, mantiene el experto.
“La moral, más que en los hechos, está basada en el contexto”, explica. La concepción que tenemos de la sexualidad está determinada por el adoctrinamiento religioso y político, que marcan lo que es correcto o incorrecto, en detrimento de la libertad de elección.
De cualquier forma, Weeks confía en que la escasez de recursos monetarios no provoque “retrocesos” en la apertura de las mentalidades que, según considera, se ha venido registrando en los últimos treinta años.
Artículos relacionados:
